Quedan nueve días. Nueve nada más. Quedan nueve días y no voy a ir a Londres, ni a Nueva York, ni a París, ni a Tokyo, ni a Buenos Aires. Madrid va a ser mi tumba y aquí no hay mar para mi. Y me voy a morir sin volver a ver el mar ¿Hay algo peor?
Hoy he estado con Laura en Madrid y llovía. No llovía mucho, pero llovía. Nos hemos refugiado en un café y hemos hablado durante horas. Para mi han sido años, muchos años. Han pasado 14 años en un segundo y las dos teníamos una vida y un empleo. Hacía mucho que no nos veíamos, comentábamos lo bien que nos van las cosas y las ganas que tenemos de ir de cena y a dar una vuelta por Madrid como siempre hemos hecho. Durante un instante hemos vivido a sorbos de café caliente el futuro.
El futuro.
La única cosa que no me da miedo. Respeto si, pero nunca miedo. El futuro es la única cosa por la que merece la pena estar vivo; la aventura, la duda, el misterio. Vivencias.
El futuro os pertenece a todos, a ti a Laura, a Carlos, a Tom, a Sara, a Victor, a Rober y a todos los que sigan avanzando. Es vuestro y deberíais querer hacer de él algo único, cálido y luminoso.
No sé quién está sosteniendo esto, pero este mensaje lo acabará leyendo alguien y solo espero que haga de su vida algo que merezca la pena recordar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario