sábado, 20 de octubre de 2012

Sábado, 20 de Octubre.

Llamé a Tom, le colé en mi casa, le metí en mi cama y me abracé a él. Prometo que no lloré, ya me había vaciado antes. Cuando le llamé era la 1.20 y a la 1.45 ya estaba debajo de mi ventana, le obligué a jurar que no le había despertado, que aún no estaba en la cama y que no le importaba pasar la noche conmigo. Con una enorme sonrisa ha entrado en mi casa y ha besado la comisura de mis labios. Hemos subido en absoluto silencio a mi cuarto y ahí hemos estado hablando y fumando petas hasta las 6.00.

"Marina, por favor, deja de hacerte la dura. No pasa nada por tener miedo, joder, qué no eres de piedra. Que sientes y padeces como todos. Si yo fuera tú estaría muerto de miedo y no pretendiendo que solo es un trance. Marina, escucha, te quiero. Y quiero que sonrías las veinticuatro horas de todos y cada uno de los días que te quedan conmigo."

No he sabido qué decirle. El contexto para sus palabras ha sido el adecuado, acababa de contarle toda la experiencia vivida en el hospital y no había dudado ni un segundo. Me ha escuchado con toda la atención que se le puede prestar a alguien. Después ha dicho eso. Justamente eso; la verdad.
Todo esto, todo mi cuaderno, todas las cosas que digo, hago y pienso no son más que una máscara, una mentira bien dibujada que disimula que estoy muerta de miedo.
No quiero morirme. No quiero someterme al tratamiento. Me quedo sin opciones, pero no puedo frenarme y esperar. Estoy acelerando mi propio proceso de experiencias. A penas me queda una semana y ya noto que me ahogo con cada segundo que pasan. Lloro más, pienso más, siento más y me acojono casi con cada palabra que oigo.
¿Cómo puedo hacer que se entienda que ahora que se qué es vivir no me siento capaz de morirme así, porque si? No puedo.
Me siento rara, extraña conmigo misma, a disgusto.
Cuando Tom se ha marchado me he sentido jodidamente sola, abatida. Laura ha dicho que mañana iríamos juntas al rastro y luego a ver una exposición. Solas, cómo debe ser.
Quiero ir y llenarme de Madrid para compensar las horas que paso en mi cuarto encerrada lamentándome.

"Camino por Madrid en tu compañía."

Hace un rato encontré esto. Está firmado por Tom.
No creo que lo haya olvidado. No creo que no esperara hacerme sonreír.


No hay comentarios:

Publicar un comentario